Las leyendas forman parte de la cultura popular de muchos países. Historias de espíritus, apariciones y sucesos extraños han pasado de generación en generación causando miedo y curiosidad.
La Llorona es una de las leyendas más conocidas de Latinoamérica. Se dice que es el espíritu de una mujer que perdió a sus hijos y vaga por las noches llorando y gritando: "¡Ay mis hijos!". Muchas personas afirman escuchar su llanto cerca de ríos, calles vacías y pueblos antiguos.
La Planchada es una famosa leyenda de hospitales mexicanos. Se describe como una enfermera fantasmal vestida de blanco, perfectamente planchada y con apariencia tranquila. Algunos pacientes aseguran verla durante la madrugada caminando silenciosamente por los pasillos.
La criatura de la leyenda urbana japonesa es conocida como Hachishakusama, nombre que podemos traducir como "La dama de ocho pies de altura". Es similar a Slender Man por su altura, delgadez y una tez blanquecina que sin duda despertará un gran temor a aquellas personas que se encuentren con ella. Sin embargo, una de las peculiaridades de Hachishakusama es que su rostro se ve de manera diferente según la persona que se encuentre con ella: en ocasiones no tendrá rostro y otras veces puede ser una mujer muy hermosa. La leyenda dice que se muestra con una aparición que lleva un largo vestido blanco, mientras emite el sonido de risa semejante a: “Po…po…po…po…po…”. Se dice que puede aparecer más fácilmente en las zonas rurales, en campos de cultivo como de arroz o trigo. Ella vaga buscando un pequeño niño para raptarlo. Cuando esta dama ve a un niño de su agrado, va tras él y lo ronda hasta que finalmente lo secuestra. Dice la historia que no es 100% efectiva y que en ocasiones los pequeños logran escapar, pero el niño o niña quedará marcada. No podrá volver a su tierra natal, pues el fantasma volverá por el niño o niña hasta que pueda llevárselo, así que para salvarlo los padres deberán irse a vivir a otro lugar alejado de donde Hachishakusama lo ha visto.
Cuenta una antigua historia que en los Montes Istapalaches, un lugar rodeado de neblina y árboles enormes, desaparecieron varios viajeros durante tormentas nocturnas. Los habitantes cercanos aseguran escuchar pasos entre los árboles y ver sombras observando desde la oscuridad. Una noche, un grupo de exploradores decidió entrar en el bosque para descubrir la verdad. Conforme avanzaban, comenzaron a escuchar susurros y golpes provenientes del interior de la montaña. Cuando intentaron regresar, el camino había desaparecido. Solo uno de ellos logró volver al pueblo, completamente aterrado y diciendo que algo los observaba desde la niebla.